El reto
La empresa ya contaba con descripciones de puesto para cada rol, pero se habían redactado a lo largo del tiempo, por personas distintas y con estructuras diferentes. La calidad variaba, la terminología difería entre departamentos y las descripciones no podían compararse entre sí. Eso dificultaba tener una visión de conjunto: qué competencias tenía realmente la empresa, qué faltaba y dónde se solapaban los roles.

